premios-pad15-1-480x320Hace un año recogía el Premio de Honor de los VI Premios de la Asociación PAD, por mi labor al frente del festival. Este año formo parte del jurado y en unos días estaré de nuevo en esta gala de la danza de Andalucía para compartir con los compañeros del sector una fiesta por nosotros y por la danza andaluza.

 

Hace un año acababa de terminar Costa Contemporánea, prácticamente como ahora, y me encontraba ante los restos propios del subidón de una edición exitosa y los coletazos que llevarían meses de desasosiego ante la gestión con las instituciones. Pero creía, justo hace un año, que para la edición de 2016, dado este éxito y la justicia debida, las cosas mejorarían para el festival.

 

Hoy, un año después, puedo decir que mejoraron en calidad, repercusión y reconocimiento, mejoraron porque en nuestra VII edición hemos acogido a un número mayor de artistas, que ofrecieron talleres y espectáculos de altísimo nivel y a un número mayor de alumnos y público. Pero empeoraron en nuestra capacidad de gestión. De nuevo, mejoraron las cosas en lo que dependía de nosotros y empeoraron en lo que ya no estaba tanto en nuestra mano. Finalmente, la Junta de Andalucía de nuevo y tras “promesas” no ha estado en el proyecto, y aquello que anunciaba en mi discurso se cumplió: no pude programar artistas andaluces, a pesar de haber hablado con varias compañías. Además, la noticia de que finalmente no estaría la Junta con nosotros llegó tarde y no pudimos dar tanta marcha atrás a lo previsto, y, por tanto, a un presupuesto de crecimiento y apuesta de nuevo. Tampoco las instituciones colaboradoras, las que siguen con nosotros, aumentaron sus partidas a pesar de las evidentes cifras de crecimiento, y por tanto también de gastos, ni entraron nuevas.

 

Esto nos ha dejado tocados a nivel económico y empoderados a nivel gestor. Un gran equipo de trabajo y un equipo de dirección que no ha cobrado lo que merece, abaratamiento de algunas cuestiones de producción pero inversión en otras. De nuevo, somos los que llevamos los proyectos culturales quienes invertimos y nos empeñamos para que sigan sucediendo fenómenos escénicos cada año.

 

He invertido el mayor porcentaje del presupuesto de la historia de Costa Contemporánea en la partida artística, un altísimo porcentaje en cachés y gastos artísticos, en segundo lugar van los gastos de pro111_cc2016_u9b9393ducción que junto a los gastos de difusión son demasiado elevados con respecto a unos presupuestos tan bajos. Sabemos que en este sentido no nos queda otra porque esa inversión en difusión ha sido necesaria desde los orígenes para hacerle un hueco a Almería entre los lugares más destacados para la danza contemporánea, un marketing cuidado que dé resultados. Y la producción en el Parque Natural es dura y costosa, sobre todo cuando nos encontramos a la deriva sin apoyos materiales y humanos del ayuntamiento de la zona. La calidad cuesta.

 

Este resultado a nivel económico, como digo, nos deja tocados y nos hace, de nuevo, buscar nuevas vías de sostenibilidad y de dignificación del proyecto. Hemos programado grandes artistas y espectáculos, hemos mostrado la mejor imagen hasta ahora, con un nivel técnico y de producción muy serio, a pesar de las dificultades del entorno, hemos mantenido y reforzado estrategias de generación de público y de internacionalización, hemos mantenido nuestra filosofía, han acudido más especialistas del sector, etc., pero hemos llegado a un punto de difícil retorno. ¿Cómo mantenemos esa alta calidad sin dañar los ánimos ni desgastar al equipo y sin que se desgaste el equipo director? ¿Cómo optamos a nuevas ayudas si ya nos hemos pasado de lejos en los gastos artísticos y no podemos invertir en más representaciones? ¿Cómo explicamos a las instituciones que el hecho de que lo hagamos así no significa que debamos seguir haciéndolo? ¿Que en realidad, aunque yo cuadre las cuentas, hay un déficit muy serio, que nos plantamos, que no podemos hacer crecer más el proyecto o siquiera mantenerlo si no nos facilitan las cosas algo, si no nos premian un poquito aunque sea por alguna de estas apuestas, que tanto repercuten en Almería, Andalucía y España?

 

Y las cosas siguen igual o peor… En pleno período de justificaciones, toca enfrentarse al silencio del otro lado, a que nos ignoren y no durmamos porque no llega el dinero y aún tenemos personas que esperan cobrar (hubo un año en que perdí una de las ayudas por incapacidad gestora de la institución en cuestión y el año pasado casi vuelve a suceder). No lo puedo permitir, pero el interlocutor ni contesta.

 

Las nuevas estadísticas demuestran que las cifras para la danza siguen cayendo en picado. Lo sabíamos, lo preveíamos. Y así seguirá siendo. Seguimos tristes pero peleones sin unirnos ni protestar como deberíamos. Nos fijamos en las compañías y festivales que admiramos porque no paran de acumular éxitos. Sí, los que se ven en las redes y medios, pero no sabemos la realidad. Más de la mitad del sector de las artes escénicas en Andalucía se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, y me gustaría saber cómo se encuentra el de la danza.

 

Alguien o muchos creerán que Costa Contemporánea, por la calidad mostrada y los logos, es otra cosa. Me gusta que se transmita esa dignidad. Pero la verdad está muy lejos. La verdad es que 15 trabajadores hacemos pos211_cc2016_u9b0613ible un festival difícil pero muy digno y algunos de esos trabajadores desempeñamos la labor voluntariamente y otros cobran pero no lo que deberían tras 20 horas diarias de trabajo. Y yo no solo no gano un duro sino que pierdo, tras un año de trabajo, y sin apenas otro sostén económico aparte. Sí, el equipo director, en esas cifras estadísticas, también se encuentra en ese umbral de la pobreza del que hablan. Pero diseña un festival de alta calidad.

 

Seguimos de todas formas con ánimo, el que te da creer en lo que haces porque los resultados para la sociedad y el sector de la danza son demasiado buenos como para tirar la toalla. Porque si hemos sabido gestionar este mínimo presupuesto y generar una edición con un día más de espectáculos, 15 compañías programadas y más de 30 artistas, un núcleo de casi 120 personas y casi 250 espectadores por noche, en un territorio sin dotaciones, medios de transporte y lejano a cualquier parte, todo ello con la máxima calidad, insisto y creciendo, ¿qué haríamos con una minimísima inyección de dinero?

 

¿Volveré a programar a artistas andaluces, como hacía antes, a pesar de no tener ayuda para ello? ¿Cómo afrontar la inversión en artistas internacionales? ¿Cómo mantener un puesto de reconocimiento e incluso optar a más ayudas cuando no formas parte de ciertos lobbies? ¿Cómo conseguir patrocinios y nuevas ayudas sin trabajadores durante el año? Ahí estamos, sin desfallecer, buscamos ayudas que lo permitan, pero algunas de las bases reguladoras de esas nuevas posibles ayudas nos dejan fuera, o requieren que adelantemos el dinero que no tenemos o nos abocarían a un endeudamiento sin vuelta atrás. Barrera que nunca pasaré, porque no tengo de ningún lugar del que tirar para ello.

 

Nos planteamos cambiar de lugar el festival, para bajar tantos gastos en infraestructuras, medios o alojamientos y dietas, pero no es tan fácil, otro día contaré por qué. Nos hemos planteado muchas medidas. Hay quienes con toda la buena intención proponen posibilidades, en siete años os aseguro que las he barajado todas y algunas no son posibles. No vamos a subir los precios de las matrículas y la taquilla, porque no somos una capital a pesar de que el cartel sea propio de una gran ciudad. Y siempre hemos escuchado y aplicado cuando era factible todos aquellos consejos e ideas de quienes desde el conocimiento y la humildad proponen. Nos planteamos insistir con otras ayudas e inevitablemente medir el coste artístico que en proporción ha sido demasiado elevado. Nosotros programamos lo que nos gusta y retribuimos su presencia en márgenes de dignidad que no se corresponden con la realidad económica del proyecto. Me enorgullezco de ello. Y para conseguirlo repartimos al céntimo los ingresos que tenemos, con una distribución meditada durante meses, y bajo los requisitos de cada institución. Una esquizofrenia que al final nos permite pagar a todo el mundo.

 

Pero son siete ediciones ya y vamos a por el octavo año (ya estamos en él). Cada vez más personas, las que conocen el proyecto de primera mano, pasan dos fases: se enamoran de Costa y luego me dicen que esto no puedo seguir permitiéndolo, que llega la hora de plantarse y de que yo gane algo. En otras ocasiones, cu159_cc2016_u9b0231esta asumir que a veces algunas personas no intuyan algo de todo esto, cuando 2 + 2 son 4 y solo hay que echar una suma básica y las cuentas no dan, para cualquiera mínimamente inteligente. Es realmente difícil conseguir que una compañía cobre la cantidad que cobra y esté dos o tres días con nosotros, más de lo que nadie imagina. Pero para mí es mucho más difícil no conseguir que mis trabajadores ganen lo que merecen, aunque reconozco que lo que aún no acabo de asumir es que yo debo ponerme por delante de todo, porque si no nada de todo esto que da tanta felicidad tendrá lugar y todo se parará algún día. Será que tengo espíritu de ONG y me he equivocado de figura jurídica.

 

Los conocimientos adquiridos con este tipo de gestión y producción son inmensos, valen oro. Sin embargo “soy la directora de Costa Contemporánea” y quizás la mayoría cree que vivo de ello y por eso quizás además a nadie se le ocurre que podría aportar estas capacidades en sus lugares de trabajo. Ya lo he asumido, paciencia.

 

Hoy hace un año que recibía el Premio de Honor. Lloré cuando me lo comunicaron y lloré cuando lo recogí. Es hermoso que los esfuerzos se reconozcan, más aún que lo reconozcan los compañeros. Muchas cosas han mejorado desde que empecé con Costa, muchísimas, en el proyecto y en mí, otras, como mi capacidad de sacrificio, spremio-honor-pad-nerea-aguilariguen casi intactas, algo que no es sano incluso desde el punto de vista físico. Hoy me siento tan empoderada por lo que he conseguido como hace un año, quizás más porque Costa ha crecido con los mismos ingresos. “A nuestra costa”, pero ha crecido y desde la libertad, sin condicionamientos artísticos de ningún tipo. Empoderada a la par que avergonzada, porque no puedo seguir esta senda. Pero será que tengo una conciencia social demasiado grande, algo que no puedo controlar y que se repite en las artes escénicas, y los beneficios socioculturales son tan altos y lo serían más, que pierdo el norte. Ya llevo una brújula en el bolsillo, prometo mirarla más a menudo.

 

Quisiera desgranar un día el sistema económico del festival. ¿Por qué? Primero, porque creo en la transparencia, nos ayudaría a todos, segundo, porque a veces se me piden explicaciones que no sé por qué debo dar (no sé si se piden a otros festivales o solo a mí porque soy cercana), porque cobraría todavía más valor si alguien viera el presupuesto, y porque si algún día abandono nadie se sorprendería.

 

Sé de las similares condiciones de artistas, compañías y algunos festivales, y me entristezco cada vez que alguno me lo cuenta. En este sector las apariencias engañan, pero no podemos evitar seguir ahí porque como decía en aquel discurso amamos lo que hacemos y creemos en ello y en sus beneficios.

 

En unos días entregaremos, en una gala divertida, amena y reivindicativa, premios a artistas que esa noche se sentirán acompañados y valorados. Por unos días, uno vive el impulso del premio, siente que lo está haciendo bien, que han premiado su honestidad, que merece la pena el sufrimiento, que tiene capacidades. Pero luego vuelve la realidad que a pesar de los premios nunca cambia. E incluso puede ir a peor. ¿Creíais que no era posible? Siempre lo es, siempre puede ir a peor, y en este sector está yendo a peor, por más que actuemos, programemos, viajemos… Sigue yendo a peor.

 

Y además va a peor porque seguimos sin plantarnos. ¿Cómo plantarse? Esa es otra historia.

 

Cada náufrago de la danza tiene su historia, y todas son más largas que lo que permite un post en internet o una charla cerveza en mano, diarios de una vida de lucha y pasión, de sacrificio, dudas y alegrías. Nau015_cc2016_mg_9102fragios de los que salimos siempre vivos, aunque estemos años a la deriva, porque nos agarramos a una madera y flotamos, y sonreímos y confiamos. Flotamos, sobrevivimos, llegamos a una isla a saltos, hasta que viene una nueva ola, que nos azota y vuelta a empezar. Nuestro naufragio es nuestra fortaleza, tragamos agua y cogemos aire.

Porque es tan fructífero y sano ver el horizonte abierto como ver la posibilidad de ahogarse para siempre.

 

Nerea Aguilar

 

Cita del discurso de 2015 por el Premio de Honor:

Buenas noches, queridos profesionales

Feliz de que los compañeros hayan valorado mi labor. No hay mejor impulso para seguir adelante que compartir con referentes del sector la necesidad de apostar por la unión, la resistencia y la calidad. Crear, gestionar y producir danza hoy es un acto de absoluta valentía que debería premiarse más a menudo. Gracias, Asociación PAD. No lo esperaba. Con este premio reconocemos aún más vuestra capacidad de observación, escucha, amplitud de miras y necesidad de compartir caminos.

Valorar un proyecto hecho con amor, recursos escasos y la máxima calidad que le podemos dar a través de una gestión y producción propias es reconocer también que las cosas pueden ser diferentes.

Costa Contemporánea perdura por aferrarse a convicciones muy claras de generación de público para la danza, de creación de estructuras firmes en el sector, de la necesidad de programar danza, escuchar al artista, al público, al entorno que nos rodea y crear experiencias en torno a la cultura. Sigue existiendo con sus convicciones sociales, culturales y filosóficas casi intactas, pero con avances fuertes en la dignificación de todo lo que la rodea. La queremos luchadora, sostenible, amorosa y cercana y que siga creciendo poco a poco, al ritmo que ella demanda, paso a paso pero segura, para conseguir todo lo que está consiguiendo y lo que le queda por vivir, éxitos que serán los éxitos de todos.

Agradezco a aquellos que de entre los presentes habéis formado parte de ‘Costa’ en su evolución, en sus momentos más difíciles. No olvido que apostasteis con vuestro trabajo por un festival sin financiación hasta el cuarto año. Confiasteis en que en cuanto pudiera iría reconociendo poco a poco y con toda mi entrega las creaciones invitadas al festival. Gracias.

Un agradecimiento especial a Guillermo por tanta sabiduría, entrega, calidad y muchas cosas más que me aportas. Tenerte cerca en este camino ya es un premio.

Gracias a Agustín, mi amor, gracias al cual he pasado de estar sola al frente de todo esto a sentirme acompañada, comprendida, valorada y querida. Trabajar contigo es un lujo. Somos cuatro ojos, dos mentes y dos corazones en un mismo y hermoso camino, y la vida gestora se me hace más fácil, más positiva.

También le agradezco a las instituciones tanto por lo que me dan como por lo que me quitan. Algunas entraron tímidamente en el cuarto año, no era tan difícil, el proyecto ya estaba avanzado, reconocido y era fiable. Se os esperaba. También se lo agradezco a las que me han ignorado o aún no están al nivel de implicación que merecemos. Eso me hace más fuerte y lo han podido comprobar. Me habéis enseñado a pelear con mayor convicción y a desarrollar nuevas herramientas desde la necesidad, en beneficio del sector y del proyecto, sin acomodarme. Agradezco incluso a las que nos abandonan por el camino, las que nos hacen ir a reuniones en balde o miran el reloj con desprecio, las que me hacen perder dinero por su mala gestión. Porque todo eso me ha hecho más fuerte, con sufrimiento, pero más fuerte. No voy a dejar de pediros, instituciones, eso sí, que estéis, que apoyéis económicamente proyectos que demuestran una labor en tantos puntos que casi deberían ser de iniciativa pública. No voy a dejar de pedir que os pongáis al menos a la altura de lo que están dando los proyectos a vuestros ciudadanos, vuestra sociedad y nuestro futuro. El futuro de todos, la sociedad y la cultura de todos con el dinero de todos. Costa ha crecido y está creciendo así gracias a nuestro esfuerzo. Pero agradezco que estéis ahí y que os comprometáis con nosotros. Caminemos juntos. Los sistemas de gestión y producción de determinados proyectos pueden ser compartidos, sostenibles y libres. Y las instituciones no son la respuesta a todo.

Quiero recordar algo al hilo del tema de las financiaciones: hay una paradoja en la financiación de proyectos como el mío: el INAEM con su ayuda no cubre vuestra presencia, andaluces, en el festival. Cree que para eso está la Junta de Andalucía. Hasta ahora sucedía mínimamente con un apoyo de Turismo, no Cultura, y este año ni siquiera. Aun así seguimos programando artistas andaluces, pero con un riesgo propio que tenemos que medir, como todo. Seguiré peleando para poder programaros no solo porque seáis andaluces sino porque tenéis unas capacidades creativas únicas en toda España, a pesar de bandearos contra dos realidades duras, las políticas culturales nacionales y las políticas culturales andaluzas, que durante años os han hecho tanto daño.

Aun así, y sin querer ser tan dura con las instituciones, aunque no puedo dejar de lado otro dato: la cantidad de dinero despilfarrado en tauromaquia (tenía que decirlo), es una vergüenza que se invierta en eso que llamáis cultura y nos digáis que no hay nada para nosotros. No insultéis nuestra inteligencia. Decía que para no ser tan dura, quiero aportar autocrítica a nivel nacional: porque sí, debemos ser autocríticos: por nuestra falta de unión, unión de todas las disciplinas, por quejarse algunos tarde cuando no reclamaron en época de vacas gordas lo que debían, por los egos, por no ser capaces de reinventarnos sin perder nuestra esencia, por no ser más transparentes, por aceptar tanto, por haber hecho el juego a la ausente política cultural que hubiera asentado unas bases sólidas para hoy, por renunciar a veces a nuestros propios principios porque si no no se nos programa. ¿Perdón? Todavía hay quien cree que la danza no es programable. En un lugar tan remoto como el que se hace Costa Contemporánea hemos llenado tres de las cuatro noches de espectáculos en torno a la danza contemporánea. ¿Cómo que no se puede programar danza? Si no os atrevéis o desconocéis el sector es otra cosa. Seamos críticos, porque a veces no sabemos empoderarnos, porque tenemos complejos, porque a veces no nos vendemos porque nos da repelús vendernos, o nos vendemos como quieren que nos vendamos (como carne o zapatos), o porque hay quien en el sector sigue sin optimizar recursos y gasta en banalidades, sin apostar realmente por el sector, y luego vosotros artistas a pesar de que no se os reconoce económicamente vuestro trabajo como debería, seguís rindiéndoos a ciertos nombres y prestigios. Queremos vivir de esto, todos, reclamando lo que nos corresponde, pero siendo honestos, sinceros y autocríticos, y haciendo todo con mucho mucho amor. Debemos cambiar tantas cosas… ¿Estamos preparados? Quizás pero poco a poco, porque hay mucho mal hecho. Un ejemplo de las cosas bien hechas es esta asociación, en una lucha que empezó hace años, una lucha que está dando sus reconocibles y admirables frutos. Enhorabuena, Laura, Miguel, Nando, Guillermo, Raquel, María González, María C. de Vaca, Teresa, Álvaro, y tantos como habéis formado y formáis parte de la asociación PAD. Gran trabajo.

Como ellos, creo profundamente en un camino que beneficie al sector y en consecuencia a mí misma, y esto lleva más tiempo y más sufrimiento.

Para despedirme vuelvo a agradeceros a todos este premio, y aprovecho para deciros que hagamos lo que mejor sabemos hacer, bailar, crear, dar clases, gestionar o producir, pero pensemos si podemos hacerlo de una forma distinta a la que conocemos, sin vértigos ni soberbias, démosle la vuelta a lo previsible incluso para nosotros mismos. Las instituciones no son ni amigas ni enemigas, deben ser buenas y necesarias compañeras. Sigamos siendo humildes, sinceros, soñadores, valientes, peleones, independientes, escuchemos a los interlocutores válidos, plantémonos ante los que nos desprecian, aprendamos mucho de los demás, de los ineptos y los grandes, unámonos unos a otros, unámonos a otros sectores de las artes, desde un solo punto: el amor por la cultura, por la danza, sin prejuicios ni egos, por nuestra dignidad. Seamos lo que sintamos que queremos ser, pero ayudémonos unos a otros a ser mejores en ese camino. Vosotros, hoy, me ayudáis a exigirme más y a buscar nuevas vías para canalizar todo en lo que estamos de acuerdo: la lucha por la existencia y presencia de la danza en la sociedad, la lucha por la cultura de calidad, la lucha por el futuro de un país digno. Gracias, y desde aquí me ofrezco para todo lo que necesitéis.

Sigamos con esta maravillosa gala. Llenemos todo lo que hacemos de afectos, que al final es lo importante en esta vida, quererse a uno mismo, querer a los demás y amar lo que hacemos.

 

Nerea Aguilar wrote on 25 octubre

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